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CAPÍTULO 9: LA PARADOJA

Updated: Feb 23


 

EL VAGÓN DEL SILENCIO ¿Cómo quedó el Capítulo 8?

 

El Ingeniero y el Inspector, de nombre Bastianne, inician desde el alto de Puertollano un paseo en el que el segundo cuenta lo que le vincula a aquella tierra y la coincidencia en Lourdes con una familia que vivía en el poblado de Almansa.

 
 
  • Los días en Lourdes pasaban rápidamente. Por las mañanas acudían a primera hora al mismo doctor especialista en los males que les aquejaban. Los padres de Bastianne coincidían en apreciar más los tratamientos individualizados de este médico que en la acción divina de la Virgen; pero el fervor que veían entorno a la imagen de Nuestra Señora, les arrastraba a encomendarse también a ella y cumplir con los ritos que les harían ser merecedores del alivio de los males de su hija. En cambio, los padres de Guadalupe discrepaban en esta apreciación. La madre, probablemente por su condición de científica, se regía siempre por esquemas racionales y su devoción alcanzaba solamente hasta conseguir que su religiosidad fuera socialmente aceptable. Sin embargo, el padre, de pasado seminarista y que estuvo a punto de cantar misa, era devoto de la Virgen de Guadalupe y consideraba las diferentes advocaciones de la Virgen, como diferentes puertas por las que acceder a un mismo cielo. El cariño y el respeto que se profesaban mutuamente hacían compatibles estas dos visiones.


  • Pep, me sorprende lo que os dió de sí el paseo y la cantidad de información que retienes un año después.


  • Sigo, Argimiro, antes de que se me olvide. Después de la consulta del médico, daban un paseo los seis juntos y al ángelus visitaban a la Virgen para hacer el novenario que el padre de Guadalupe rezaba con gran devoción. Tal era su fervor que terminaba atrayendo a otros fieles que formaban un corro en torno a las dos familias. Volvían al albergue para comer y los niños, cada año menos niños, se quedaban solos por los alrededores hasta la hora de comer. Desde el primer verano se establecieron vínculos, no solamente de atracción entre los críos, sino también de amistad entre los padres. El padre de Bastianne trabajaba en el desarrollo de combustibles para la aviación en Toulouse y siempre tenía alguna polémica técnico-científica con la madre de Guadalupe. Se entendían bien en francés y a veces pasaban tardes enteras desmenuzando átomos de carbono y de nitrógeno. Por su lado, el padre de Guadalupe y la madre de Bastianne estaban más pendientes de los niños, jugaban con ellos a adivinar palabras en el otro idioma, ambos eran unos enamorados de los trenes y, con frecuencia, iban a la estación a verlos. Mantuvieron una relación epistolar durante bastantes años. Guadalupe y Bastianne rápidamente aprendieron francés y español respectivamente. Durante el primer año las cartas cruzadas entre los padres incluían unas reseñas de los niños, pero, a partir del segundo verano, estos mantuvieron su propia relación por correspondencia.


  • Una bonita historia de relaciones familiares y de amor temprano, pero,... ¿Cómo saltamos de aquí a nuestro ferrocarril?


  • Ahora saltamos, Argimiro, ahora saltamos. Guadalupe estaba impresionada con la estación de trenes de Lourdes y empezó a pensar que la Virgen de Guadalupe debía tener también una semejante que facilitara a los devotos ir a rezar a su Virgen. A ella le daba pánico ver a los vehículos circular al borde de los precipicios cruzando los Guadarranques o subiendo la cuesta de Puertollano. antes del segundo verano, en 1931, el avance de las obras del ferrocarril que pasaba por Guadalupe era ya una realidad, al menos en algunos tramos. Pero la niña siempre oía comentar a su padre que sería imposible construir un ferrocarril que uniera El Puerto de San Vicente con Guadalupe. Él era natural de Alía y conocía palmo a palmo aquellos riscos. A pesar de su devoción por la Virgen de Guadalupe, en privado sostenía que hacer ese tramo de ferrocarril costaría más vidas que las que los milagros de la Virgen morena salvaría en un siglo.


  • Empiezo a ver por donde viene la cosa, pero me falta todavía algo. Creo, Pep, que empiezas a disfrutar dosificándome la información para mantenerme en tensión. A pesar de todo, continúa.


  • Por supuesto, el padre de Guadalupe se reservaba su opinión fuera de casa. El apoyo incondicional y hasta activo de la comunidad franciscana del monasterio de Guadalupe era de sobras conocido y se había oficializado en la decisiva reunión celebrada en el ayuntamiento de Logrosán hacía ya cinco o seis años. En aquellos tiempos era una temeridad cuestionar el paso del tren por Guadalupe. Cuando llegaba la primavera a la finca de Almansa, a la joven Guadalupe y a sus padres les gustaba sentarse en un montículo cercano desde donde se veían las aguas del río Guadalupejo brillar hasta casi perderse en el Guadiana y se abría un enorme llano que dejaba ver hacia el oeste hasta el alto de San Simón. En esas tardes empezaban a degustar los días que a finales de junio compartirían en Lourdes con Bastianne y sus padres.


  • Ánimo Pep, ya estamos cerca, acelera que empiezo a tener hambre.


  • No me pongas nervioso que se me escaparán los detalles. Sigo. El padre de Guadalupe cada tarde cerraba aquellas charlas familiares con una frase que él decía en español y la niña repetía en francés.


  • ¿Cual era esa frase?


  • Si las túnicas quieren tener ferrocarril, el ferrocarril no podrá pasar por las túnicas.


  • ¿Y en francés?


  • Pero si tu no sabes francés.


  • Tu haz como si lo supiera.


  • Si les tuniques veulent avoir un chemin de fer, le chemin de fer ne pourra pas passer par les tuniques.


  • Pero esta frase se parece mucho a la que dijo el Inspector cerca del castaño del abuelo.


  • Veo que estás atento y que además tienes buena memoria. Efectivamente, la esencia de la frase es la misma. La versión del castaño es la que usaban si había gente delante.


  • Ahora entiendo Pep. Pero esa frase encierra una paradoja imposible. Si el tren tiene que pasar, no puede pasar. Y si no pasa pues eso, no pasa. ¿Cómo arreglamos esto?


  • Relativamente sencillo, Argimiro. Primero hay que matizar entre pasar y llegar. Es claro que el tren no puede pasar por Guadalupe, pero podría llegar. En la vida, la mayoría de las veces no se presenta la elección entre lo malo y lo bueno, sino entre lo malo y lo peor.


  • Pep, no te me pongas filosófico.


  • Nada de filosofía, Argimiro, es todo tangible. Lo bueno sería que el tren pasara por Guadalupe, pero esa es la paradoja imposible. Lo malo es que el tren no pase, pero que llegue.


  • ¿Y lo peor?


  • Lo que está a punto de ocurrir, que nadie tenga tren nunca más entre Calera y Chozas y Villanueva de la Serena.


  • Tienes toda la razón, Pep. Pero, volviendo al inspector. ¿Como entra el Bastianne joven en la historia del ferrocarril? Porque estoy seguro de que entra.


  • Claro Argimiro. Pero déjame decirte que en ese momento llegamos al cruce de Valdecaballeros y allí estaba esperándonos el conductor con el coche. Entonces Bastianne me pidió que le confirmara que por la dirección contraria a Valdecaballeros íbamos hacia la estación de Cañamero. Le dije que sí, que había primero una recta larga a partir del cruce en el que estábamos y desde allí se podía ya ver casi la estación. Me dijo que prefería seguir andando hasta el final de la recta. Se lo dije al conductor, que no puso muy buena cara, y más cuando le pedí que esta vez nos siguiera de cerca, era noche cerrada y no era muy aconsejable andar por aquella zona sin una mínima cobertura de seguridad ante las alimañas de dos y de cuatro patas.


  • A estas alturas estoy totalmente fascinado con la historia que me estás contando y son multitud las preguntas que se me agolpan haciendo cola para hacértelas, pero no quiero interrumpirte a cada momento. Sin embargo, Es ya casi la hora de comer, y los dos llevamos una buena jornada, sobre todo tú. Creo que es el momento de hacer un descanso, comer, despejarnos un poco y, si te parece, nos hablamos nuevamente a las cuatro de la tarde.


  • De acuerdo, Argimiro, a tus órdenes. A las cuatro estaré esperando tu llamada.



 
 


 
VISTA DE GUADALUPE Y LOS GUADARRANQUES DESDE EL ALTO JUNTO AL CASTAÑO DEL ABUELO


 


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2 Comments

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Guest
Feb 23
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Next, please…

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Así me gusta, una madre científica!!!

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