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CAPÍTULO 17: LAS TÚNICAS

Updated: Apr 3


EL VAGÓN QUE LLEGÓ ¿Cómo quedó el Capítulo 16?

 
 
 

  • El sobre era bastante voluminoso y contenía un libro que parecía encuadernado por un profesional, con unas tapas de piel y en la portada, grabado en letras doradas, únicamente se leía: EL TREN QUE LLEGÓ. Al abrirlo en realidad había dos documentos cada uno de ellos con sus propias tapas de cartoncillo. Daba la impresión de que la autora quisiera indicar que eran diferentes pero inseparables. El primero se titulaba CINCO RAZONES CONTRA UNA SINRAZÓN. Y el segundo NOTAS PRÁCTICAS PARA CINCO RAZONES.


  • Pep, perdona. ¿Has dicho la autora?


  • Disculpa tú Argimiro. Me falta añadir un detalle. Los documentos estaban también manuscritos y la caligrafía no dejaba lugar a dudas. Lourdes era la autora, o al menos ella los había escrito de su puño y letra.


  • Por el título no daban muchas pistas. ¿Cual era su contenido?


  • Ahora voy en profundidad al contenido, pero, déjame que te ponga en situación. No quisiera que cualquier detalle pasado por alto nos impidiera alcanzar alguna conclusión de interés. Continúo. Ese día, como te he contado, fuimos y volvimos a Villanueva de la Serena. Afortunadamente, la comitiva que hizo el viaje se dispersó nada más llegar a la estación de Logrosán y los que se alojaban en la fonda decidieron irse a cenar al casino. Bastianne y yo nos quedamos, el señor Loro estaba en la puerta esperándonos para llevarnos con Benigno, el taxista, que nos estaba esperando en su despacho para entregarnos un sobre personalmente en mano. Así se lo había asegurado a Lourdes y así quería cumplirlo. El señor Loro dijo que suponía que teníamos faena por delante y que nos llevaría una tortilla de espárragos de lagaña cogidos esa misma tarde, unas ranas rebozadas para cenar y un postre que no podríamos rechazar. Sujetando la risa, dijo que el señor alcalde había llevado una lechera con leche de sus vacas y una barra de pan para que nos preparara una leche migá. Bastianne miró con cara de horror a Eugenio que puso a su vez cara de "eso es lo que hay, bienvenido a Logrosán". Comenzamos a leer el primer documento. El tiempo que duró la cena, uno leía mientras el otro cenaba. Nada más comenzar a leerlo, tanto por el contenido como por la forma de redactar, Bastianne tampoco tuvo dudas de que Lourdes era la autora. Antes de declarar su propósito, el documento enumeraba una sucesión de hechos que, como si fuera una sentencia redactada por un juez, aparecían bajo el título de: HECHOS PROBADOS. Allí se encontraban, ordenadas cronológicamente, una relación exhaustiva de todas las menciones que algún medio escrito había publicado relativas a la línea férrea de Guadalupe. Entre comillas, con una caligrafía distinta, se transcribía el texto encontrado tal cual. Debajo Lourdes había anotado, para cada una de las menciones, su comentario que incluía una puesta en contexto, una referencia al autor o autores y un análisis del impacto inmediato o diferido que podía asociarse al texto en cuestión. Cuando ya habíamos leído una buena parte de lo escrito era obvio que para realizar esta labor tan minuciosa Lourdes había rastreado toda la información escrita que había logrado encontrar accediendo a diversas fuentes. El Boletín Oficial del Estado y sus predecesores formaban la columna vertebral que daba consistencia a la historia del "Ferrocarril de Guadalupe", que así lo denominaba en ambos documentos. Accediendo a una completísima hemeroteca, también había recopilado multitud de recortes de prensa nacional y regional y abarcaba tanto la información como la opinión. Esta última iba a tener una importancia muy relevante para el objetivo que se perseguía. En un primer vistazo era fácil estimar que deberían de haber sido miles las horas que Lourdes había dedicado a este propósito. Pero había más, también había revisado revistas como la de los caminos de hierro, revista ilustrada vías férreas, anuario de ferrocarriles españoles y otros afines.


  • Bien, y tras ese detalladisimo trabajo, ... ¿Aportaba Lourdes alguna conclusión?


  • Sí, desde luego. Ella lo titulaba: CONCLUSIONES PRELIMINARES. En ellas era muy crítica con la cadena de decisiones tomadas a lo largo de los más de treinta años desde que en mil novecientos veintiséis se publicara el "Plan Guadalhorce" que oficialmente, paradojas de los títulos, se llamaba "Plan preferente de ferrocarriles de urgente construcción". Eso ocurrió con Primo de Rivera. Lourdes pensaba que el ferrocarril de Guadalupe había nacido muerto porque, aunque era preceptivo contar con anterioridad al inicio de la inversión con un estudio muy completo de viabilidad desde todos los puntos de vista, era increíble que ese estudio hubiera pasado por alto la dificultad orográfica que supone atravesar los Guadarranques. Aludía Lourdes a las palabras con las que don Miguel de Unamuno se refería a ese paraje ya en mil novecientos diez cuando legó en carro tras pasar por El Puerto de San Vicente"en penoso viaje a través de unas montañas bravías y fragosas”.


  • Pep, y tu como ingeniero, experto y conocedor del caso... ¿Qué opinas de esa afirmación de Lourdes?


  • Que tenía toda la razón. Pero ella era aún más crítica con la reanudación. El gobierno de la república derogó el Plan Guadalhorce, pero se siguió gastando dinero sin tener ningún síntoma significativo de que el proyecto podría concluirse. La guerra y las penurias de los cuarenta sí que consiguieron progresivamente la paralización total de las obras. Hasta que el Plan Badajoz de 1952 activó nuevamente la construcción. Aquí es donde Lourdes pone el énfasis de su visión crítica. Si todo el conocimiento anterior debía haber desaconsejado proyectar y perseverar en el trazado de la línea por esa zona imposible camino de Guadalupe, del documento elaborado para la rescisión de la contrata del tramo crítico, tendría que haberse señalado como inviable esa ruta.


  • Pero eso hubiera significado que el tren no llegaría a Guadalupe.


  • Según lo desarrollaba y argumentaba Lourdes, no.


  • ¿Me tomas el pelo?


  • No, Argimiro, no. La diferencia es sutil, pero definitiva. El tren llegaría a Guadalupe, pero el tren no pasaría por Guadalupe.


  • ¿Que quieres decir?


  • Obviamente, Lourdes estaba pensando en la alternativa Sur.


  • Pero, ..., si esa alternativa Sur era mejor, ya se le tendría que haber ocurrido a alguien a lo largo de más de treinta años. ¿No?


  • Tienes toda la razón, pero déjame que te ponga en el contexto de la época. Había una coincidencia casi unánime en la conveniencia de esta línea de Talavera a Villanueva, cosa que no era habitual, no sólo entre las líneas que integraron el Plan Guadalhorce, sino tampoco en las de la red principal. Sin embargo, en este caso, únicamente los municipios de las zonas de la Siberia extremeña y sus correspondientes de Ciudad Real en dirección a Almorchón cuestionaban su idoneidad por entrar, entendían ellos, en competencia directa con la suya. Lourdes al contrario pensaba que con la variante Sur se acercaría la posibilidad de concluir ese tramo.


  • Y tú, Pep, ... ¿Piensas que Lourdes tenía razón también en esto?


  • Pienso que ella tenía, tal como titulaba su primer documento, cinco razones:

1.- Acortar distancias desde el suroeste hasta Madrid.

2.- Evacuar mineral de Logrosán.

3.- Dinamizar la zona desde el punto de vista agrícola y ganadero.

4.- Potenciar el turismo a Guadalupe.

5.- Utilización conjunta de tramos.


  • ¿Y cual era la sinrazón que contraponía el título a las cinco razones?


  • ¿Recuerdas las palabras de Bastianne cerca del Castaño del Abuelo contemplando el entorno de Guadalupe?


  • Sí,..., algo así como,... lo tengo por aquí. Dijo, según tú traducción: Las ropas quieren hierro y el hierro no puede pasar cerca de las ropas. Bien, pues al inicio del primer documento, Lourdes reproduce la frase en francés que pronunció allí Bastianne: “Les robes ont besoin de fer, et le fer ne peut pas passer près des robes.”.


  • ¿Y cual es la novedad?


  • Argimiro, una sutileza, pero que resulta clave. Sebastianne, que desde que se abrió el sobre estaba como hipnotizado, me aclaró que "robes" en francés podía traducirse como ropas, pero en este caso, por el contexto, lo correcto era traducirlo por túnicas y que "fer", traducido como hierro, debía entenderse como ferrocarril.


  • ¿Quieres decir que hace referencia a los frailes, a los franciscanos?


  • No cabe duda. Tras el profundísimo análisis que Lourdes hizo del tema le resultó inexplicado el motivo por el que, de entre todos los que tuvieron algo que decir en el tema, nadie hizo uso de un sencillo silogismo aristotélico del que todo el mundo sabía las premisas pero nadie se atrevió a pronunciar en voz alta o escribir la solución.


  • ¿Y cual era el silogismo?


 
 


 
VISTA DE GUADALUPE Y LOS GUADARRANQUES DESDE EL ALTO JUNTO AL CASTAÑO DEL ABUELO


 


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