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CAPÍTULO 12: LA DOCUMENTACIÓN

Updated: Mar 8


 

EL VAGÓN QUE LLEGÓ ¿Cómo quedó el Capítulo 11?

 

El Ingeniero continúa relatando al Coronel en 1962 las relaciones de las familias de Guadalupe y Bastianne, que es el inspector del Banco Mundial que está revisando las obras del ferrocarril en 1961. Al final del capítulo 11 le está contando como esa relación entre Guadalupe y Bastianne se interrumpe en 1936 por la guerra y la idea de ella de enviarse mutuamente una tarjeta postal que usarían para intentar contactar entre ellos si perdían el contacto.

 
 

  • Ahora te contesto Argimiro. Te diré antes que todos los intentos por parte de Bastianne para conseguir noticias de Guadalupe fueron estériles. La escasa información hablaba de la alternancia del frente en la zona de Guadalupe-Alía y que ese frente solamente se estabilizó en los últimos meses de la guerra. Pero ninguna noticia concreta de su estado o paradero ni tampoco de sus padres. Cuando finalmente le llegaron noticias fiables del final de la guerra en España, Bastianne empezó a preparar un viaje hasta Almansa para tratar de localizar a Guadalupe o al menos encontrar algún rastro que le permitiera mantener la esperanza. En ello estaba, cuando Francia se vio sorprendida por la ocupación nazi. La enérgica respuesta de la ciudad de Toulouse frente al invasor hizo de la zona un foco de conflictos y, a partir de entonces, el reto de cada día pasó a ser simplemente llegar al día siguiente. Inevitablemente, esta situación frustró sus planes de viajar a España. A pesar de todo, la carrera de Bastianne como ingeniero en los ferrocarriles parecía no tener techo y, con los años de experiencia, su prestigio crecía encadenando ascensos que finalmente supusieron su marcha a París en 1946, una vez liberada Francia. Bastianne entendió que buscar a Guadalupe en la zona podría poner a la familia en una situación comprometida, pero nunca la olvidó y podría decirse que renunció a una relación estable con ninguna otra mujer. Pero la ausencia de Guadalupe le estaba haciendo caer en una melancolía que empezaba a resultar preocupante. Una vez instalado en París, se prometió a sí mismo apartarla de su pensamiento en el día a día y evitar así que su recuerdo le terminara destruyendo como persona y arruinando su, ya por entonces, brillante carrera profesional. Fue en 1947 cuando Bastianne volvió a Lourdes y fue entonces cuando depositó allí la tarjeta de la Virgen de Guadalupe que ella le envió en la última carta, justo antes de comenzar la guerra en España. No consiguió que los padres Lazaristas, al cuidado del santuario, se comprometieran a contactar con él si alguien preguntaba por la tarjeta de la Virgen de Guadalupe, pero sí que le permitieran que se quedara expuesta en el lugar que los devotos y peregrinos dejaban sus ofrendas y plegarias. También le aseguraron que tomarían nota y se lo comunicarían cada vez que fuera otra vez por allí. En junio del año siguiente volvió a Lourdes, esta vez ya junto con sus padres y así cada mes de junio, siempre con la esperanza íntima de ver aparecer a Guadalupe con los suyos a la hora del ángelus en la Basílica o al menos de tener alguna noticia a través de los lazaristas, pero nada de eso ocurrió. A principios de 1958, con sólo una diferencia de dos meses, fallecieron sus padres. Bastianne sacó fuerzas y fue ese junio por última vez a Lourdes donde, ya casi sin esperanza alguna, comprobó por última vez que su tarjeta no había tenido respuesta. Desde desde allí emprendió viaje a España. Fue en tren a Madrid y de Madrid a Cáceres. A través de unos conocidos en la zona, pudo contar con un vehículo con conductor que conocía la zona. Desde Cáceres llegó a ir a Logrosán y comenzó a preguntar por la familia de Guadalupe. Inmediatamente comprobó que nadie quería responder a preguntas de un desconocido y que en algunos casos era evidente la cara de miedo que se le dibujaba a esa persona le provocaba simplemente que le hiciera la pregunta. No pasó de Logrosán y ya no se atrevió a llegar a Guadalupe, Alía o hasta llegar a Almansa. Volvió a Madrid por la ruta de Valdecaballeros, Castilblanco y rodeando por el sur la finca de Almansa para luego remontar hacia el norte por el embalse de Cijara, que estaba recién construido y cruzar a Toledo por el Puerto del Rey, Sevilleja y La Nava hasta Talavera de la Reina. El resultado de aquel viaje le sumió en la más absoluta tristeza y comprendió que necesitaba alejarse de toda su vida anterior. Decidió entonces poner tierra por medio y comenzó entonces a barajar alternativas. La ocasión no tardó en presentarse. Ese mismo año España se unió al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, más conocido como Banco Mundial, con sede en Washington. El aumento del número de países en su órbita, hizo que el banco necesitara expertos en diferentes disciplinas y Bastianne cumplía holgadamente con los requisitos exigidos por el banco para el capítulo de transportes, especialmente ferroviarios y añadiendo el de un conocimiento del español que, para ser francés, hablaba casi sin acento. Presentó su candidatura, esta fue aceptada y, a principios de 1959, se trasladó a Washington donde comenzó a trabajar en la sede central.


  • Pero… ¿Te consta que Bastianne fuera buscando trabajar en algo relacionado con el tren de Guadalupe?


  • Según él mismo lo cuenta, desde luego, no; más bien diría que en ese momento para él era un tema congelado que seguramente le evocaba una época de ilusiones y cuyo mero recuerdo le debía de producir un enorme dolor. En el Banco Mundial, desde el inicio, fue asignado a la división de Europa, pero rápidamente su actividad se centró en España, particularmente en su red de ferrocarriles y empezó por tener que familiarizarse con la documentación e información que ya se encontraba disponible en el banco.


  • Perdona Pep ¿Por qué hablas de documentación e información? ¿No es lo mismo?



  • Pep. ¿Hace falta este nivel de detalle sobre la gestión de la documentación en el Banco Mundial?


  • Creeme Argimiro, hace falta, ya verás que son esenciales todos los detalles que te doy.


  • Te creo. Disculpa y continúa, por favor.


  • Te decía que la documentación podía ser enviada a instancias del Gobierno de España o ser requerida por el propio banco. En este segundo caso, el representante del banco que demandaba la información tenía que rellenar un formulario donde constaban su nombre, cargo, motivo de la petición e identificación y detalles de los documentos que se solicitaban. Así lo hizo Bastianne en múltiples ocasiones y al cabo de 2 o tres meses recibía la información solicitada. Cuando Bastianne empezó a bajar al detalle de lo que era su responsabilidad, inmediatamente comprendió que, antes o después, iba a recaer en él la probablemente dolorosa tarea de posicionarse sobre las inversiones en ferrocarriles en España y seguramente terminaría dependiendo de ese posicionamiento el futuro de la línea Talavera-Villanueva que volvía nuevamente a su vida, en esta ocasión a miles de kilómetros de distancia.


  • Ahora empieza a cuadrar todo. Qué pequeño es el mundo, Pep. Pero ¿Y las tarjetas postales con las Vírgenes?


  • Espera espera, Argimiro, que comprobarás que és más pequeño aún de lo que empìezas a pensar. Sin faltar a su profesionalidad, Bastianne no dejó pasar la oportunidad y, entre otras inversiones de las que debería analizar, solicitó la documentación que acreditara el estado del proyecto, adjudicaciones, presupuesto, avance de obra y planificación prevista hasta finalizar la ejecución del ferrocarril de Guadalupe. Aunque no era habitual, en este caso pidió que se incluyera un reportaje fotográfico reciente que reflejara el estado actual de los elementos significativos de la obra: estaciones, túneles, trincheras, viaductos y cualquier otro elemento singular. El 15 de febrero de 1960 llegó documentación a la sede central del Banco Mundial con su carpeta índice, como siempre, a través de la Embajada de España, esta vez en cinco cajas de madera precintadas con sellos en lacre del Ministerio de Asuntos Exteriores. Bastianne abrió el índice y comprobó que en esa remesa se incluía la documentación de "su ferrocarril". Se sintió agitado y estaba impaciente por abrir las cajas y empaparse de todo el contenido relativo a esa línea. No obstante, esperó a que la oficina se quedara casi vacía como hacía con frecuencia. Por fin empezó a revisar. Cuando leyó el resumen ejecutivo del informe que encabezaba la documentación, revisó el índice y comprobó que el resto eran anexos y que se trataba de un informe muy completo, bien estructurado y al que no faltaba ni sobraba nada. Cumplimentó entonces el registro de "documentación recibida" que se devolvía al originador para confirmar la recepción y hacer constar cualquier comentario relativo a la información recibida.


  • ¿Quien había elaborado el informe?


  • La carta del envío la había firmado el Ministro de Asuntos Exteriores, con un visto bueno previo del Ministro de Obras Públicas y otro del Ministro de Hacienda.


  • Bien Pep, eso ya lo supongo. Y no me relate ahora todos los secretarios de estado, directores generales, subdirectores, jefes de negociado y alcaldes pedáneos que firmaron entre el que busco y el triunvirato de ministros. Me refiero a quién era el responsable directo de la elaboración del informe ejecutivo.


  • ¿Es necesario que diga su nombre?


  • Sí, lo es.


  • ¿Estamos bajo secreto de confesión?


  • Todo lo que estamos hablando desde las diez en punto de la mañana, no tengas la más mínima duda, está protegido por el secreto de confesión. Cuando Fernando me ha encargado el cometido que nos tiene hoy ocupados, sus instrucciones han sido muy claras, no buscamos culpables, buscamos soluciones. Te aseguro Pep que, aunque no es mi estilo, también puedo hacer el otro papel, pero no es el que me han encargado hoy.


  • En ese caso, el responsable del informe es un tal José Calabuig.


  • Pero, Pep, ..., ese, ..., ese eres tú.

  • Ya ves, el mundo es un pañuelo pequeño. Y ahora verás que puede ser aún más pequeño todavía.


  • No sé si me queda hueco para las sorpresas.


  • Pues si no te queda, tendrás que hacérselo. Bastianne leyó con detenimiento la relación de anexos y estimó que le llevaría días analizar con aprovechamiento su contenido. El último anexo era el reportaje fotográfico. A Bastianne le suscitó curiosidad, extrajo el último tomo de la última caja y comenzó a mirar las fotografías una por una, extrayéndolas de la fundas de cartoncillo que las protegían individualmente. Al llegar a la que contenía una vista general de la estación de Guadalupe, con el túnel al fondo, tras observarla con detenimiento intentó introducirla nuevamente en su funda. Observó que tenía que hacer más fuerza que con el resto y le dió la vuelta para comprobar si algo impedía su introducción en la funda. Y .... yyy...y.


  • Y ¿Qué? Pep, ahora no te pongas a tartamudear.


  • Y ... pegada en la parte trasera de la foto se encontraba una tarjeta de la Virgen de Lourdes igual a la que envió a Guadalupe justo antes de comenzar la guerra .en España.


(Continuará)


 
 


 
VISTA DE GUADALUPE Y LOS GUADARRANQUES DESDE EL ALTO JUNTO AL CASTAÑO DEL ABUELO


 


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