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Capítulo 2A: El fruto del error


 


 

Una de las actividades hacia la que he derivado buena parte de mis actividades ocio-terapéuticas es la edición de vídeo, casi siempre asociados musicalmente con temas que, por diversos motivos, o a veces sin ellos, considero afines a las imágenes.


La fase de selección musical tiene por tanto una importancia decisiva.


Estaba seleccionando los temas musicales a incluir en el vídeo que preparaba para la despedida profesional de un compañero singular.


Sólo tenía decidido uno de ellos. Durante años este compañero tuvo como tono de aviso de llamada el riff de teclado que da inicio al “Jump” de los californianos Van Halen (https://youtu.be/bq-potK_7Ts).


Bien, quizás porque también es un riff de teclado, mi procesador musical interno memorizó, y aquí viene el error, “The final countdown”, de los suecos Europe, en la casilla correspondiente a tono de llamada de compañero singular.


Interioricé y consolidé el equívoco durante años y con ese dato de partida erróneo comencé la búsqueda de la versión a utilizar en mi vídeo dedicado a toda una carrera profesional.


No suelo utilizar versiones archiconocidas por varios motivos que ya iré desarrollando. Busco versiones alternativas que eviten el olor a rutina y la posible asociación a situaciones personales que ya tienen a la versión “estándar” como banda sonora.


Fue relativamente rápido, localicé varias opciones, pero inmediatamente una brilló por delante de todas las demás.


Objetivamente cumplía un requisito que yo buscaba, incorporar uno o más cambios de ritmo a lo largo de sus 3 minutos 50 segundos. Y esta tenía un cambio de ritmo de los que dilatan la tráquea y conectan directamente los pulmones con el cerebro.


Pero ¿de donde salía toda esa energía? El contenedor era (es) una recopilación digital (no la he encontrado en soporte CD) titulada JAZZ ME OUTSIDE Pt.1 / SCOTT BRADLEE’S POSTMODERN JUKEBOX.


Y lo importante, el alma de ese sonido, como los Europe (y como IKEA), también venía de Suecia y con nombre escandinavo de mujer GUNHILD (Gunhild Carling).


Cuando acabó la primera escucha me sentí con las vías respiratorias desatascadas a base de sonidos de trompeta y trombón a punto de arrancarse a hablar. El azar, del que el error es un contribuyente no despreciable, había puesto al alcance de mis oídos un regalo inesperado. Lo que fue ocurriendo los días posteriores era fácil de imaginar.


JM LR20180916


 


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